Tres figuras anunciadas para diciembre de 2026, Chase incluida. Pero en realidad aquí hay dos historias. El traje con el que Funko las ha vestido remite a un episodio real de la historia del personaje, y ninguna de las tres se venderá en el mismo sitio.
Hello Kitty estuvo en órbita de verdad
No es una leyenda de fans, sino una misión documentada.
El 19 de junio de 2014, un lanzador ruso puso en órbita treinta y siete satélites. Entre ellos estaba el Hodoyoshi 3, un nanosatélite construido por el centro especializado de la Universidad de Tokio, cuya misión oficial era probar tecnologías espaciales y fotografiar la Tierra en alta resolución. A bordo, en un compartimento preparado a propósito, viajaba una figura de Hello Kitty de cuatro centímetros.
El proyecto celebraba el cuadragésimo aniversario del personaje, y no se quedó en una foto. Entre el 26 de agosto y el 8 de septiembre de 2014, los fans pudieron enviar mensajes de hasta 180 caracteres que el satélite retransmitía desde la órbita. Las imágenes que llegaron muestran a la figura sujetando un juguete, con la Tierra enmarcada en una minúscula ventana.
Un detalle cobra aquí todo su sentido: allí arriba, Hello Kitty no llevaba traje espacial. Doce años después, Funko le da por fin el atuendo que no tuvo en la única misión espacial de su carrera. El nombre oficial no deja dudas sobre la idea: Pop! Hello Kitty (Space Suit), y la descripción habla de un atuendo de «temática galáctica».
Tres personajes, tres tiendas
Esa es la otra parte del anuncio, y es menos agradable.
Las tres referencias llevan el mismo sufijo, la misma fórmula promocional —Funko usa «this exclusive astronaut» en todas las fichas— y la misma caja con autenticación Octane5, la pegatina micro-óptica con código único que la marca está extendiendo a sus exclusivas. Todo indica una serie pensada como serie.
Salvo que está repartida entre tres tiendas:
- Hello Kitty – POP #168: exclusiva de Target.
- Cinnamoroll – POP #174: exclusiva de Amazon.
- Badtz-Maru – POP #175: exclusiva de Entertainment Earth.
Para una serie cuyo atractivo es precisamente alinear las tres, es casi la forma más incómoda de venderla. Llama también la atención el salto de numeración entre el #168 y el #174: cinco referencias de Sanrio separan a Hello Kitty del resto del trío.
La Chase es galáctica, y es de Badtz-Maru – POP #175
Solo una de las tres esconde una variante, y no es la que uno esperaría.
Funko lo dice sin rodeos en la ficha del pingüino: «There's a 1 in 6 chance you may find the galaxy chase». Una caja de cada seis, pues, para una variante galáctica que la marca todavía no ha mostrado en detalle.
La elección del personaje merece un vistazo. Badtz-Maru es el gruñón oficial del catálogo de Sanrio desde 1993, el pingüino de pelo de punta creado precisamente para romper con la dulzura general de la casa. Ponerle un traje de astronauta y esconder en su caja la pieza más rara de la oleada es el tratamiento más coherente de los tres.
Cinnamoroll no necesitaba traje espacial – POP #174
La referencia más evidente desde el punto de vista comercial, y la más graciosa desde el conceptual.
Cinnamoroll es el perrito blanco de orejas enormes, y su rasgo canónico es que puede volar usándolas como una hélice. Es el único personaje del trío que ya puede desplazarse por el aire sin equipo. Ponerle un traje espacial es equipar a un animal que no lo necesita.
La elección tiene otra razón. En el Sanrio Character Ranking anual, cuyos resultados se anunciaron a principios de julio de 2026, Cinnamoroll quedó segundo, justo detrás de Pompompurin y por delante de Pochacco, Kuromi y Hello Kitty. Funko se queda así con el segundo y el quinto del ranking, y deja fuera al ganador.
Mi opinión sobre este lanzamiento
Badtz-Maru es el que yo compraría, sin dudarlo mucho.
Es el único de los tres que esconde algo, el menos sobrerrepresentado del catálogo y el personaje con el que la idea funciona de verdad: un pingüino cascarrabias con traje espacial es una imagen, mientras que una gatita mona con traje espacial es solo un disfraz más. Una caja de cada seis para la versión galáctica es una apuesta razonable en una licencia en la que las Chase no abundan.
Hello Kitty es el objeto más justificado del lote y el más prescindible en una estantería. Justificado porque es ella la que subió de verdad, y esta figura corrige un detalle que faltaba en 2014. Prescindible porque una colección de Sanrio ya tiene diez Hello Kitty, y una undécima no cambia gran cosa. Si solo te quedas con una de las tres, quédate con esta por la historia, no por la escultura.
Cinnamoroll, por su parte, es la elección del mercado más que la del tema. Segundo en el ranking, se venderá y punto.
El verdadero fallo es que Pompompurin no está. El perro beis con boina acaba de ganar el Sanrio Character Ranking de 2026 con más de siete millones de votos, por segundo año consecutivo, y falta en una oleada temática que sale apenas unos meses después. Montar un trío espacial en 2026 sin el personaje que los fans han puesto en primer lugar es difícil de defender, sobre todo cuando ese mismo trío hace sitio a un personaje que no está en el top cinco.
Y ya puestos a quejarnos: tres exclusivas en tres tiendas distintas, para una serie que solo funciona de verdad completa, es una forma de convertir un placer sencillo en una gincana logística. Reservas abiertas, con salida prevista para diciembre de 2026.
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